Cloro, metales y tu piel: la ciencia detrás
¿Qué pasa realmente cuando tu piel se encuentra con el cloro municipal? Una explicación corta y técnica.

El cloro libre se añade al agua municipal como desinfectante. Su trabajo es matar bacterias y virus en la red de distribución, y lo hace muy bien. El problema es que, una vez llega a tu ducha, sigue siendo reactivo.
Lo que pasa en la piel
El cloro oxida ácidos grasos del manto lipídico — esa capa invisible que mantiene tu piel hidratada. El resultado: tirantez, descamación leve, sensibilidad creciente con el tiempo.
En el cabello, el cloro reacciona con la melanina (especialmente en cabellos teñidos), y endurece la queratina. Se siente como un cabello que se 'reseca' aunque hayas usado el mejor acondicionador.
Metales pesados — el invitado silencioso
Plomo, hierro y manganeso entran al agua principalmente por tuberías viejas. En ciudades con infraestructura de los 70s y 80s (la mayoría en Colombia), los rangos pueden ser preocupantes.
Estos metales no causan irritación visible inmediata, pero se acumulan. En el cuero cabelludo, en los folículos. Su efecto es lento y sostenido.
La solución
Los filtros KDF-55 (cobre + zinc) son los más efectivos contra cloro libre y metales pesados. Sumas carbón activado para olor y compuestos orgánicos. Sumas medios cerámicos para sedimento. Sumas vitamina C para neutralización adicional.
Las 20 capas del filtro Laguz son exactamente eso: una pila ordenada de medios que el agua atraviesa en 0.3 segundos antes de salir por el cabezal.

